HISTORIA DE LA CUEVA DE FONTRABIOUSE

Situada en la población del mismo nombre, la cueva de Fontrabiouse fue descubierta en 1958, gracias a la explotación de la cantera de mármol que domina la villa.

Un tiro de mina descubrió una cavidad espaciosa que se extiende en dos niveles y mostró un paisaje subterráneo extremadamente rico y poblado de concreciones.

Esta cavidad permanecerá en el dominio reservado a los espeleólogos durante 25 largos años, antes de que el municipio decida hacer accesible al gran público esta maravilla subterránea.

Gracias a un acondicionamiento confortable, establecido en dos niveles, el maravillado visitante puede descubrir sin cansarse un medio subterráneo completamente preservado. Varias salas se suceden a lo largo de este recorrido subterráneo de cerca de un kilómetro. Un lago, columnas, centenares de estalactitas colgando del techo como cabellos de plata... Una multitud de colores alegran esta travesía totalmente mágica.

En numerosos campos, el hombre ha sabido explotar siempre para mejor las virtudes de la madre Naturaleza. Aquí en Fontrabiouse ha elegido hacer madurar su vino y el queso que es el orgullo de estas montañas pirenaicas. Por supuesto, estos productos le serán presentados y podrá gozar de una degustación al final de la visita.

Para mejorar la comodidad del visitante, un espacioso vestíbulo con una soleada terraza le permitirá consumir, según la estación, una bebida caliente o un refresco. Una tienda ampliamente surtida de minerales y productos de nuestra tierra le permite asimismo llevarse un recuerdo de la visita.